Archive for December, 2007
CUIDADO AL RENOVAR EL NORTON (EN DONDE “CUIDADO” QUIERE DECIR “NO LO HAGA”)
En nuestro mundo extra帽o, lleno de cambios, con un GEORGE BUSH diciendo “est谩s conmigo o estas en contra de los estados unidos”, no es raro que las grandes corporaciones comiencen a faltarle el respeto a los individuos como TU y como YO. Lee esto detalladamente y PIENSA DOS VECES antes de pagar por la renovaci贸n de tu “NORTON”. En lo que a mi respecta, no more norton on my office.
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No commentsPara entender la invasi贸n de Estados Unidos a Panam谩

Tomado de Argenpress.info
Por: Julio Yao (especial para ARGENPRESS.info)
Panam谩. Irak, Yugoslavia… 驴y Colombia?
La invasi贸n de Estados Unidos a Panam谩 fue precedida por un completo programa de desestabilizaci贸n en el cual se emple贸 el arsenal total de la inteligencia estadounidense. El patr贸n intervencionista, ahora perfeccionado, se remonta a 1950-1953, cuando la CIA dise帽贸 el derrocamiento de Mossadeq en Ir谩n, para reemplazarlo por la horrorosa tiran铆a del Sha; a 1954, cuando la CIA derroc贸 a Jacobo Arbenz en Guatemala, para implantar gobiernos dictatoriales que diezmaron cientos de miles de ind铆genas; a 1965, cuando invaden Rep煤blica Dominicana para eliminar a Juan Bosch y derrotar a fuerzas constitucionalistas; a 1970-1973, cuando la CIA intent贸 impedir la victoria en las urnas de Salvador Allende y luego intervino en su derrocamiento, que ocasion贸 la muerte de m谩s de 30,000 personas. Ni hablar de las intervenciones de la CIA en la pen铆nsula coreana, Indonesia, Filipinas, y en toda la regi贸n latinoamericana y caribe帽a.
Estados Unidos sataniz贸 y planific贸 el asesinato de los dirigentes de Cuba, Libia, Irak y Yugoslavia y don贸 cientos de millones de d贸lares a la oposici贸n pol铆tica en esos pa铆ses. Estados Unidos bloque贸 la mediaci贸n de la O.E.A. para una soluci贸n pac铆fica a la crisis en Panam谩 y bloque贸 e impidi贸 el rol del Consejo de Seguridad como principal 贸rgano responsable por el mantenimiento de la paz y la seguridad en Cuba, Irak, Libia y Yugoslavia.
Estados Unidos, sin declaraci贸n de guerra emitida por su Congreso (en violaci贸n del ‘War Powers Act’), agredi贸 a Panam谩, Irak, Libia y Yugoslavia, matando e hiriendo a considerable cantidad de personas civiles e inocentes.
En cuanto a Yugoslavia -y s贸lo para mencionar sus acciones desestabilizadoras anteriores al inicio de los bombardeos en abril de 1999-Estados Unidos, tal como hizo en Vietnam y con los ‘contras’ de Nicaragua, organiz贸 (con la complicidad de la OTAN) y financi贸 con drogas al KLA (Ej茅rcito de Liberaci贸n de Kosovo); autoriz贸 la participaci贸n de ‘fuerzas especiales’ secretas en Kosovo; organiz贸 al ej茅rcito croata, cuyos generales se sumaron al KLA; conspir贸 y conspira a煤n para desmembrar y disolver a la Rep煤blica Federativa Socialista de Yugoslavia; aplic贸 una terapia de shock para disminuir la productividad y agravar la deuda externa de Yugoslavia, de modo que las riquezas de este pa铆s quedaran a merced del capital extranjero (globalizaci贸n) y aumentara la pobreza de los yugoslavos.
Estados Unidos vet贸 la ayuda a las seis rep煤blicas de Yugoslavia para crear un ambiente artificial para la separaci贸n e impuso sanciones a Yugoslavia, suspendi茅ndoselas a las rep煤blicas que se separaron. Estados Unidos cre贸 un Tribunal Ad Hoc para satanizar a la dirigencia Serbia, Slobodan Milosevic en especial, pero, por otro lado, rechaz贸 la creaci贸n del Tribunal Penal Internacional creado por las Naciones Unidas para que sus l铆deres pol铆ticos y militares (Reagan, Bush, Cheney, Powell, etc.), escaparan a la jurisdicci贸n del Tribunal aprobado en Roma. Estados Unidos us贸 los medios de comunicaci贸n de alcance internacional para crear apoyo a su propaganda de guerra, justificar sus agresiones y satanizar a los eslavos, serbios, 谩rabes, palestinos y musulmanes como asesinos genocidas.
Estados Unidos se ha constituido en la 煤nica superpotencia mundial con capacidad de agresi贸n sin l铆mites: no reconoce la autoridad de las Naciones Unidas ni respeta el Derecho Internacional. No admite l铆mites geogr谩ficos ni pol铆ticos a su pol铆tica de dominaci贸n mundial. Aparece como ‘campe贸n de la democracia’ y l铆der del ‘mundo libre’, pero en realidad su 煤nico inter茅s es saciar los apetitos de su oligarqu铆a y de su complejo industrial y militar mediante su acaparamiento del mercado mundial y las riquezas de los dem谩s pueblos. Estados Unidos, el 煤nico Hegem贸n de la Historia, es el enemigo p煤blico n煤mero uno de la Humanidad.
Sanciones, demonizaciones y agresiones como instrumentos intervencionistas
La invasi贸n a Panam谩 hab铆a sido precedida por la invasi贸n a Grenada en 1983 y era como un presagio de lo que ocurrir铆a mientras se derrumbaba el antiguo campo socialista: era la primaria invasi贸n de la Postguerra Fr铆a. Estados Unidos pretendi贸 inaugurar un nuevo Orden Internacional bajo su 茅gida, y Panam谩 fue un tubo de ensayo para futuras agresiones. En Panam谩 se aplic贸 por primera vez el concepto de la soberan铆a limitada de los Estados.
Con la disoluci贸n de la Uni贸n Sovi茅tica, Estados Unidos y sus aliados en la OTAN comprendieron que pod铆an actuar sin contrapeso alguno para imponer sus decisiones y concepciones estrat茅gicas y de seguridad. El mundo, con unas Naciones Unidas impotentes, estaba a la merced de las potencias imperialistas con Estados Unidos a la cabeza.
Ahora bien: cuando Estados Unidos decide destruir a un pa铆s enemigo, por las razones que fuesen, aplican sanciones de diverso tipo: comercial, econ贸mica, financiera, pol铆tica, diplom谩tica, as铆 como presiones mediante instituciones u organizaciones internacionales, con el fin de debilitar la base del poder pol铆tico en dicho pa铆s. De este modo buscan asfixiar la econom铆a del pa铆s y crear una crisis artificial para que el descontento de las masas identifiquen como culpable a sus dirigentes pol铆ticos y traten de derrocar al gobierno.
El gobierno de Estados Unidos -a trav茅s de la CIA- emplea su influencia avasalladora dentro y fuera del pa铆s para desacreditar, no solamente al pa铆s sino a sus l铆deres en particular. Se les acusa de todo lo que sea necesario para enlodarles su reputaci贸n. Lo que menos importa es si las acusaciones son ciertas: lo que importa es que la gente cree a ciegas lo que canalizan los medios de comunicaci贸n. En este sentido, la CIA impacta los mecanismos profundos del inconsciente colectivo para moverlos en la direcci贸n que conviene a sus intereses. Mientras m谩s se vilipendia, mejor.
As铆, los dirigentes escogidos como blanco de la CIA se convierten progresivamente en monstruos ante la opini贸n p煤blica. Se dejan filtrar en los medios, informaciones falsas acerca de sus vidas personales, gustos espec铆ficos, estilos de vida, vicios, aberraciones, fanatismos y creencias religiosas, condici贸n moral y sus principios.
Como lo ha explicado Noam Chomsky: ‘Cuando la Casa Blanca decidi贸 que su amigo Noriega estaba volvi茅ndose demasiado arrogante y ten铆a que irse, los medios de comunicaci贸n siguieron las indicaciones y lanzaron una campa帽a para convertirle en el demonio m谩s vil desde Atila el Huno, una repetici贸n del proyecto contra Gaddafi de algunos a帽os antes. Este esfuerzo se identific贸 con el enga帽o de la ‘guerra contra la droga’…La operaci贸n de propaganda fue un 茅xito aplastante. ‘Manuel Noriega pertenece a esa especial hermandad de criminales internacionales, hombres como Gaddafi, Idi Amin o el Ayatol谩 Jomeini, a quienes los norteamericanos les encanta odiar’, salmodi贸 Ted Koppel, de modo que ‘un fuerte apoyo p煤blico a una represalia estaba casi garantizado’. 驴Por qu茅 odiaban los norteamericanos a Noriega en 1989 y no en 1985? 驴Por qu茅 era necesario derrocarle ahora pero no entonces?.’
Sin embargo, con anterioridad al gobierno de Estados Unidos le bastaba utilizar las sanciones solamente, sin satanizar a sus enemigos personalmente. Cuando las sanciones no surt铆an el efecto deseado, Estados Unidos empleaban la fuerza, desde el bloqueo naval o la prohibici贸n de exportar ciertos productos de car谩cter b茅lico (armas, municiones, combustible, etc.). Despu茅s de cierto tiempo, si el objetivo no hab铆a sido logrado, Estados Unidos usaba el ataque militar directo.
Estados Unidos decide desestabilizar a Panam谩
El 10 de diciembre de 1985, el director del Consejo de Seguridad Nacional, el vice-almirante John Poindexter, presion贸 en Panam谩 al general Manuel Antonio Noriega (1) para que las Fuerzas de Defensa iniciaran un ataque a Nicaragua; (2) para que autorizara la presencia militar estadounidense despu茅s del 31 de diciembre de 1999 y (3) para que Panam谩 se sometiera a la pol铆tica exterior de dicha potencia. El ataque a Nicaragua dar铆a lugar a la invasi贸n a ese pa铆s por parte de Estados Unidos ‘en defensa de Panam谩’, en virtud del Tratado de Neutralidad. Pero Noriega rechaz贸 las presiones, y Poindexter amenaz贸 al militar paname帽o, advirti茅ndole ‘que se atuviera a las consecuencias’.
Diferentes fuerzas, tanto en Estados Unidos como en Panam谩, convergieron en un plan para desestabilizar a Panam谩. El expresidente Nicol谩s Ardito Barletta, quien hab铆a sido derrocado en septiembre de 1985 por haber designado a una comisi贸n investigadora del crimen del doctor Hugo Spadafora, inici贸 gestiones contra Noriega para recuperar el poder y, seg煤n autores norteamericanos, contrat贸 a Norman Bailey, agente financiero de la CIA. El senador Jesse Helms organiz贸 audiencias sobre Panam谩, a principios de 1986, para promover un clima contra Panam谩, utilizando el asesinato del doctor Hugo Spadafora entre otros alegatos, y buscar la forma de anular los Tratados Torrijos-Carter.
Memorandum secreto y agenda oculta
En abril de 1986, el Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos emiti贸 directrices (en un memor谩ndum ‘Secreto’ del cual solamente se hicieron siete copias) para organizar una campa帽a de operaciones psicol贸gicas a gran escala con el fin de desestabilizar a Panam谩 con el fin de (1) restablecer el control del Canal por parte de Estados Unidos; (2) mantener la ocupaci贸n militar despu茅s del 2000; (3) eliminar la influencia de Jap贸n en los asuntos del Canal y su posibilidad de construir y controlar uno nuevo, ya fuese al nivel del mar o mediante un tercer juego de esclusas y evitar que el canal cayese en manos de Cuba o la Uni贸n Sovi茅tica; y (4) ahuyentar a inversionistas de Oriente para evitar que las 谩reas revertidas y el futuro canal cayeran en manos posiblemente ‘enemigas’ .
Como excusa para su intervenci贸n (seg煤n el memor谩ndum), el gobierno de Estados Unidos utilizar铆a los ‘rumores’ de corrupci贸n en la c煤pula de las Fuerzas de Defensa, particularmente la supuesta participaci贸n de Noriega en el narcotr谩fico y el lavado de dinero.
EEUU atiza a la oposici贸n y aplica sanciones
La campa帽a contra Noriega arreci贸 a partir de junio de 1986, cuando el periodista Seymour Hersch public贸 en la primera plana del New York Times un cat谩logo de todos los ‘delitos’ imputables a Noriega. A帽os despu茅s, este periodista admiti贸 haber reproducido datos de la inteligencia (驴de su amigo Bailey?), sin someterlos a verificaci贸n.
Estados Unidos aprovech贸 al m谩ximo la aspiraci贸n de muchos paname帽os de instaurar un gobierno democr谩ticamente electo y puso en escena una agenda oculta de intervenci贸n y agresi贸n. Orient贸 y estimul贸 abiertamente toda oposici贸n al r茅gimen, desde la sede de la embajada hasta las instalaciones militares de Estados Unidos a orillas del Canal. Los paros, las protestas, las disensiones, las marchas y manifestaciones sirvieron de mampara a los planes intervencionistas, que incluyeron muchas operaciones encubiertas. El modelo de intervenci贸n utilizado en 1986 por Estados Unidos para derrocar a Ferdinando Marcos en Filipinas fue trasplantado a Panam谩 y ejecutado desde su embajada. La Cruzada Civilista, creada en 1987, contaba con oficinas en Washington.
En Panam谩, el gobierno de Estados Unidos inici贸 sus presiones con la restricci贸n o disminuci贸n de la cuota azucarera, consciente de que el presidente Eric Arturo Delvalle (que a la saz贸n apoyaba a Noriega) era el due帽o de uno de los ingenios azucareros m谩s importantes de Panam谩. En efecto, Delvalle decidi贸 traicionar a Noriega para no perder sus negocios y se pas贸 al bando de Estados Unidos, que lo reconoci贸 como leg铆timo presidente de Panam谩, pese a que era un ‘gobierno fantasma’, financiado ilegalmente por Estados Unidos con fondos pertenecientes a la Rep煤blica de Panam谩 que hab铆an sido congelados en ese pa铆s.
A principios de 1988, el presidente Ronald Reagan invoc贸 la Ley de Poderes de Emergencia Econ贸mica en tiempo de guerra y declar贸 al ‘r茅gimen Noriega-Sol铆s Palma’ como ‘una amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos’; aplic贸 sanciones econ贸micas, comerciales, financieras y monetarias a Panam谩; congel贸 dep贸sitos bancarios de Panam谩 en Estados Unidos; redujo dr谩sticamente la circulaci贸n del d贸lar; retuvo aviones de la empresa Air Panam谩; prohibi贸 a ciudadanos y empresas de Estados Unidos entregar dinero y valores al gobierno paname帽o y tendi贸 un cerco diplom谩tico para aislar al gobierno paname帽o y obligar a la renuncia de Noriega como comandante de las Fuerzas de Defensa de Panam谩.
El gobierno norteamericano excluy贸 a Panam谩 de los beneficios de la Iniciativa de la Cuenca del Caribe, para reducir sus exportaciones; us贸 el veto contra Panam谩 en las instituciones internacionales de cr茅dito; suspendi贸 todos los programas de ayuda al desarrollo de Panam谩; cancel贸 las donaciones y retuvo todo tipo de pago; entre ellos, los de la Comisi贸n del Canal al gobierno paname帽o, los servicios p煤blicos como luz, agua y tel茅fono, as铆 como alquileres de apartamentos y casas.
Simult谩neamente, los servicios de inteligencia planificaron y apoyaron la oposici贸n interna a Noriega y las Fuerzas de Defensa, as铆 como al partido gobernante, el P.R.D.; infiltraron las agrupaciones pol铆ticas y empresariales; penetraron, socavaron y dividieron a las Fuerzas de Defensa; obtuvieron el apoyo de la alta jerarqu铆a de la iglesia Cat贸lica; azuzaron a diversas agrupaciones antimilitaristas y financiaron medios de comunicaci贸n, tanto nacionales como extranjeros. Alentaron paros, marchas, piqueteos y huelgas.
Las sanciones econ贸micas hicieron caer el crecimiento econ贸mico de Panam谩 al 0% a finales de 1989.
Luego iniciaron las acusaciones (falsas unas y ciertas otras) contra el general Noriega: narcotraficante, dictador, bisexual, adicto, asesino, porn贸grafo, fan谩tico del vud煤, la magia negra y la hechicer铆a de todo tipo; violador de prostitutas y ni帽as; doble esp铆a; agente de la CIA.
Construyeron un cerco diplom谩tico en torno a Panam谩 mediante presiones a la comunidad internacional para que desconocieran al gobierno paname帽o, rompieran relaciones diplom谩ticas, retiraran a sus representantes, suspendieran todo tipo de ayuda y violaran el Derecho Internacional.
A la vez, el gobierno norteamericano inici贸 ‘negociaciones’ con Noriega para sacarlo de las Fuerzas de Defensa ‘honrosamente’, pero con ultim谩tum: Noriega deb铆a retirarse en la fecha impuesta por Estados Unidos, una condici贸n totalmente inaceptable. Cuando todo fracas贸, el Pent谩gono empez贸 a aumentar su presencia militar en Panam谩 de manera inconsulta y arbitraria, de manera escalonada, y en violaci贸n a los Tratados Torrijos-Carter que obligaban a la coordinaci贸n mediante la Junta Combinada de Defensa. Las tropas se instalaron dentro y fuera de la antigua Zona del Canal y circularon sin obedecer a las leyes nacionales ni a lo pactado en los Tratados.
Realizaron maniobras militares sin la aprobaci贸n paname帽a, muchas de ellas de alta peligrosidad en 谩reas prohibidas y sin controles de ninguna especie, especialmente dentro de la ciudad de Panam谩. Las fuerzas armadas de Estados Unidos tomaron posesi贸n de numerosas instalaciones de servicio p煤blico, tales como hidroel茅ctricas, potabilizadoras, comunicaciones, etc. Profundizando su intervenci贸n, aterrizaron en lugares prohibidos; introdujeron veh铆culos y lanchas artilladas a lo largo y ancho del territorio nacional; sus aviones entraban y sal铆an del espacio a茅reo de Panam谩 sin aprobaci贸n ni notificaci贸n y en violaci贸n del Convenio de Chicago de 1944 y acuerdos a茅reos bilaterales.
Finalmente, recurrieron a la provocaci贸n abierta a los miembros de las Fuerzas de Defensa: los arrestaron, los atacaron y los insultaron. Sin embargo, las Fuerzas de Defensa ten铆an instrucciones de no ceder ante las provocaciones norteamericanas, que buscaban el pretexto para invadirnos. Cuando todo lo anterior fracas贸, Estados Unidos lanzaron la invasi贸n que destruy贸 a Panam谩 en forma genocida.
EEUU boicotea la Comisi贸n Tripartita para el nuevo Canal
El temor a un canal japon茅s: Preocupaci贸n vital para Estados Unidos eran los avances de Jap贸n en Panam谩. El general Omar Torrijos hab铆a iniciado contactos con los japoneses para realizar estudios de factibilidad de un nuevo Canal o de reformas al viejo y ambos pa铆ses hab铆an suscrito Declaraciones Conjuntas y otros compromisos. El presidente Reagan se hizo invitar a las negociaciones y particip贸 en la firma de acuerdos tripartitos (EEUU, Jap贸n, y Panam谩) para los estudios de un nuevo Canal. Se cre贸 la Comisi贸n de Estudios de Alternativas al Canal, pero a Estados Unidos s贸lo le interesaba desviar de su curso las relaciones entre Panam谩 y Jap贸n, porque, al finalizar el Tratado del Canal el 31 de diciembre de 1999, Panam谩 tendr铆a exclusiva potestad e independencia para acordar arreglos con cualquier pa铆s.
Estados Unidos se dedic贸 a boicotear a la Comisi贸n Tripartita, y 茅sta no logr贸 realmente reunirse y desenvolverse como se preve铆a. El General Manuel Antonio Noriega viaj贸 a Jap贸n a fines de 1986 y fue recibido como un jefe de Estado. Los japoneses confirmaron su inter茅s en construir y financiar un canal al nivel del mar.
El gobierno paname帽o logr贸 sobrevivir a las sanciones, pero tambi茅n reprimi贸 las manifestaciones, empeorando su imagen ya bastante deteriorada.
Comando Sur acelera escalada militar
A lo largo de 1987-1989, Estados Unidos aument贸 ilegalmente sus fuerzas militares, sin consultar al gobierno de Panam谩 y en violaci贸n abierta del Tratado del Canal, y Panam谩 elev贸 protestas pertinentes en la Organizaci贸n de Estados Americanos (OEA) y en la Organizaci贸n de las Naciones Unidas (ONU), que fueron desestimadas rutinariamente con sus bostezos acostumbrados.
Los norteamericanos dejaron de cumplir los Tratados del Canal y anularon en la pr谩ctica los mecanismos binacionales establecidos, particularmente la Junta Combinada de Defensa, de la cual se ausentaron para proseguir un curso unilateral predeterminado.
El Comando Sur, cuyo cuartel general estaba localizado en Quarry Heights, condujo entre 1988 y 1989 cientos de operaciones militares por tierra, mar y aire, fuera de las 谩reas autorizadas y dentro de jurisdicci贸n paname帽a, sin solicitar la aprobaci贸n de Panam谩, con el fin de provocar a las Fuerzas de Defensa y a la poblaci贸n.
EEUU manda esp铆as y dona diez millones a la oposici贸n
Pese al estado de intervenci贸n y agresi贸n, el gobierno paname帽o organiz贸 elecciones generales en mayo de 1989. Agentes de los servicios de inteligencia de Estados Unidos realizaron intervenciones de variada gama. La m谩s conocida fueron las intervenciones radiof贸nicas a trav茅s de emisoras clandestinas, pero las mismas fueron detectadas, y un norteamericano, Kurt Muse, confes贸 su participaci贸n y declar贸 que los equipos fueron puestos a su disposici贸n por la CIA. En una de las primeras operaciones de la invasi贸n, Kurt Muse fue liberado de la c谩rcel Modelo por un equipo ‘Delta’ de fuerzas especiales, que asesin贸 a sus custodios.
El presidente George Bush, dando seguimiento a la pol铆tica de Reagan, intervino abiertamente en las elecciones al anunciar que hab铆a entregado diez millones de d贸lares a la oposici贸n, provenientes de las cuentas que el gobierno paname帽o manten铆a en bancos de Estados Unidos y que fueron ilegalmente congeladas desde marzo de 1988. El conteo de votos fue interrumpido, y las elecciones fueron anuladas. Una caravana encabezada por los candidatos de la oposici贸n–monitoreada a cada paso por la inteligencia militar estadounidense–fue violentamente reprimida, y Washington emple贸 profusamente las im谩genes de los ataques a los candidatos de la oposici贸n para desacreditar al gobierno paname帽o y justificar su escalada intervencionista.
Miembros de los Batallones de la Dignidad fueron visiblemente los responsables. Sin embargo, algunos de los que estuvieron presentes han indicado a este autor que en dichos ataques participaron personas ajenas a los milicianos que fueron vistos poni茅ndose y quit谩ndose camisetas de los Batallones.
Intervenciones desde la embajada y el Comando Sur
A medida que arreciaban las protestas de la oposici贸n tambi茅n Estados Unidos profundizaba su intervenci贸n, al punto de que el propio embajador de esa naci贸n en Panam谩, Arthur Davis, y su hija participaron personalmente en muchas de las acciones. Elementos de la embajada norteamericana ayudaron a coordinar muchas de las acciones y estuvieron presentes en marchas y demostraciones. Algunos, como el propio Agregado Militar, por ejemplo, fueron detenidos in fraganti. El propio John Maisto, quien estuvo a cargo de la desestabilizaci贸n en las Filipinas, fue trasladado a Panam谩 para aplicar la misma receta. Maisto acaba de ser nombrado Asesor del Jefe del Comando Sur, en v铆speras del Plan Colombia. En y desde las bases militares en el Canal se fraguaron numerosas acciones intervencionistas. Incluso el peri贸dico de las fuerzas armadas (Tropic Times) fue empleado permanentemente y de manera ilegal para apoyar la desestabilizaci贸n.
El gobierno paname帽o, a ra铆z de las sanciones, estaba en la ruina, y la actividad econ贸mica se redujo dr谩sticamente. No hab铆a dinero para pagar la planilla ni para atender los gastos m谩s elementales. Solamente con la ayuda de algunos pa铆ses amigos pudo el gobierno del ministro Encargado de la Presidencia, Manuel Sol铆s Palma, sobrevivir a corto plazo. As铆, entre paros, demostraciones, falta de liquidez, desesperaci贸n y represi贸n, Estados Unidos planific贸 las acciones militares que fructificaron en la invasi贸n del 20 de diciembre de 1989.
El golpe del 3 de octubre y la responsabilidad de EEUU
En 1988 se hab铆a emitido el Documento de Santa Fe (II), que se帽alaba la necesidad no s贸lo de eliminar a Noriega sino de desmantelar las propias Fuerzas de Defensa en su totalidad. En marzo de 1988, un n煤mero reducido de oficiales intent贸 dar un golpe al general Noriega, sin 茅xito. M谩s tarde, el 3 de octubre de 1989, otro grupo de oficiales al mando del mayor Mois茅s Giroldi, apres贸 a Noriega y se hizo moment谩neamente con el poder, pero las fuerzas norteamericanas no intervinieron para apoyar el golpe porque el mismo era perpetrado por fuerzas ‘torrijistas’ dentro de las Fuerzas de Defensa que exig铆an la salida de las tropas de Estados Unidos el 31 de diciembre de 1999. El golpe a Noriega hab铆a sido estrechamente coordinado con el Comando Sur a trav茅s de los servicios de inteligencia militar, pero el Pent谩gono decidi贸 no involucrarse por los motivos se帽alados. Noriega estaba completamente dominado y s贸lo se requer铆a que el helic贸ptero norteamericano, que volaba sobre el Cuartel, descendiera y se llevara al prisionero. Al no atender la solicitud de apoyo del Comando Sur, Estados Unidos debe compartir la responsabilidad por la ejecuci贸n de los golpistas. En cambio, el pasado 12 de noviembre, el ex general Marco Cisneros, que coordin贸 la invasi贸n, minti贸 al declarar en un programa televisivo sobre la Invasi贸n de Panam谩 (’Infinito’: War Secrets), que el Comando Sur le hab铆a ‘rogado’ a Giroldi que le entregaran a Noriega, y que 茅ste se hab铆a negado.
Operaciones incubiertas e intervenciones extraterritoriales
Los servicios de inteligencia (CIA, DIA y la inteligencia naval) de Estados Unidos dise帽aron varias operaciones encubiertas para eliminar a Noriega, y el FBI autoriz贸 a las fuerzas armadas para arrestar a dirigentes de otros Estados y traerlos ante tribunales de ese pa铆s, incluso para asesinarlos, en violaci贸n del Derecho Internacional. Se analiz贸 la posibilidad de que Estados Unidos apoyara a una fuerza de paname帽os y algunos mercenarios para que iniciara ataques a Noriega desde sus bases militares en Panam谩. Desde 1989, el Comando Sur hab铆a sido designado como el centro para Conflictos de Baja Intensidad en Am茅rica Latina y, en tal sentido, all铆 se dise帽aron esquemas para violentar radicalmente la estructura social, pol铆tica y econ贸mica de los pa铆ses escogidos a fin de alinearlos a los intereses de Estados Unidos.
Gran cantidad de oficiales militares de Estados Unidos tejieron una red de espionaje sobre Panam谩, que recab贸 toda la informaci贸n requerida en caso de invasi贸n: sitios estrat茅gicos y claves, funcionarios importantes, personas peligrosas, direcciones residenciales, tel茅fonos y faxes, h谩bitos y rutinas, lugares frecuentados, antecedentes y perfiles pol铆ticos, dep贸sitos de armas y municiones, cuarteles y sitios de entrenamiento, cantidad y calidad de armamento, listas de amigos y enemigos, control de comunicaciones e inteligencia, etc. Miles de oficiales y sus familias fueron alojados en hoteles y residencias alquiladas en Panam谩, que contribuyeron a levantar planos y crear un sistema operativo.
La planificaci贸n militar incluy贸 planes de contingencia, y fueron varios los proyectos dise帽ados en el Pent谩gono para invadir a Panam谩 con el fin de ‘arrestar’ a Noriega.
La invasi贸n del 20 de diciembre de 1989
En vista de que todos los intentos de eliminar a Noriega hab铆an fracasado o bien no eran opciones viables para Estados Unidos, la 煤nica superpotencia mundial decidi贸 invadir Panam谩 el mi茅rcoles 20 de diciembre de 1989. La operaci贸n era totalmente ilegal: el Secretario General de las Naciones Unidas solamente fue informado el d铆a anterior. A la medianoche, a partir de las 11:30 p.m., fuerzas de tierra, mar y aire convergieron sobre diversos sitios preseleccionados, especialmente las instalaciones de las Fuerzas de Defensa en el Aeropuerto de Punta Paitilla; en el Cuartel Central, ubicado en el populoso barrio de El Chorrillo; en el Cuartel de Tinajitas, del corregimiento de San Miguelito; en Fuerte Cimarr贸n, sede del Batall贸n 2000, en Pacora; en el Cuartel de Panam谩 Viejo; en el Cuartel de Los Pumas, ubicado en el antiguo Aeropuerto de Tocumen; en la Base Militar de R铆o Hato, antigua base estadounidense, donde se encontraban dos institutos de nivel secundario; en la Base Naval de Coco Solo, en Col贸n.
Cuando todos dorm铆an o se preparaban para celebrar las navidades, la 煤nica superpotencia mundial dej贸 caer sobre un peque帽o y desarmado pa铆s toda su potencia de fuego. Estados Unidos sobresatur贸, en un desproporcionado ataque a Panam谩, el escenario b茅lico. Los agresores utilizaron naves y aeronaves, veh铆culos, armas, municiones, equipos y recursos b茅licos nunca antes utilizados en combate real. Varios aviones Stealth F-117, invisibles a radares ortodoxos, despegaron desde su base en Nevada, se reabastecieron de combustible en el aire, dejaron caer bombas de 2,000 libras sobre R铆o Hato y El Chorrillo, y regresaron a su sede. Los Stealth ni siquiera fueron detectados por los radares de Estados Unidos en Panam谩, menos por Panam谩, que no contaba con radares de ninguna clase.
Helic贸pteros Apache con la m谩s alta tecnolog铆a, el bombardero AC-130 Spectre; veh铆culos todoterreno Hummer; tanques de asalto Sheridan M-551, veh铆culos blindados M-113, y tanquetas; ametralladoras de varios calibres; y municiones desconocidas, algunas posiblemente qu铆micas; rayos l谩ser y otras utiler铆as nuevas como chalecos y cascos especiales, visores nocturnos fueron utilizados contra un pa铆s que no pose铆a fuerza a茅rea, defensa antia茅rea ni artiller铆a pesada.
Fuerzas de defensa debilitadas y divididas antes de la invasi贸n
A finales de 1989, las Fuerzas de Defensa se encontraban divididas, debilitadas y carentes de comando central efectivo. Meses, semanas, d铆as y horas previas a la invasi贸n, la artiller铆a liviana y otras armas peque帽as fueron retiradas de los cuarteles y sitios designados por 贸rdenes de oficiales paname帽os que trabajaban para la inteligencia de Estados Unidos. Parte del desarme militar fue responsabilidad del general Noriega, temeroso de un nuevo golpe. Pero la artiller铆a restante fue retirada por artima帽as de la inteligencia gringa. Los oficiales del Estado Mayor en su mayor铆a no presentaron combate, y la poca resistencia de esa entidad estuvo a cargo de tenientes, sargentos, cabos, rasos y simples polic铆as. La mayor resistencia recay贸 sobre los Batallones de la Dignidad y Codepadis, civiles voluntarios a quienes se les dio un entrenamiento pobre y deficiente.
La invasi贸n del 20 de diciembre fue catalogada como la operaci贸n b茅lica m谩s importante de Estados Unidos despu茅s de la guerra de Vietnam.
Las mentiras de Bush sobre la invasi贸n
En la ma帽ana del 21 de diciembre, el presidente Bush explic贸 las razones de la invasi贸n: para (1) proteger a ciudadanos norteamericanos; (2) salvaguardar los Tratados y proteger el Canal; (3) capturar y conducir a Noriega ante tribunales de Estados Unidos; (4) restaurar la democracia en Panam谩. Pero era evidente-como declar贸 el ex jefe del Comando Sur, Fred Woerner–que ni los tratados ni los ciudadanos estadounidenses corr铆an peligro alguno. Por otra parte, Estados Unidos no ten铆a capacidad legal para apresar a Noriega, porque esto no lo permit铆a ning煤n tratado o el derecho internacional. Adem谩s, como manifestara el ex agente de la CIA, Philip Agee, a ra铆z de esta invasi贸n, no es pol铆tica de Estados Unidos intervenir militarmente para restaurar la democracia y, en todo caso, Panam谩 siempre ha sido dominado por un grupo de familias. Thomas Pickering, embajador de Estados Unidos en las Naciones Unidas, manifest贸 que su pa铆s invadi贸 a Panam谩 ‘en defensa propia’, porque desde territorio paname帽o se enviaban drogas a Estados Unidos. Un argumento tan rid铆culo como inaceptable.
El gobierno norteamericano hab铆a invocado, como raz贸n para invadir, que las Fuerzas de Defensa hab铆an ‘asesinado’ a un marino cuando el auto en el que viajaban se encontraba ‘extraviado’. La verdad es otra: el marino y sus acompa帽antes formaban parte de un equipo de tareas especial perteneciente a la inteligencia naval norteamericana al cual se le hab铆a asignado la tarea de provocar abiertamente a los militares paname帽os para encontrar un pretexto. En un auto alquilado y repleto de armas, los marinos (conocidos como los ‘hard chargers’), rebasaron un ret茅n de las Fuerzas de Defensa en el per铆metro del Cuartel Central; hicieron caso omiso a la se帽al de alto y dispararon contra el edificio principal, hiriendo a varias personas, entre ellos, a un ni帽o. Los militares paname帽os respondieron leg铆timamente al ataque. Sin embargo, la muerte del marino (un colombiano), no fue reportada en Washington conforme a los procedimientos usuales.
El presidente Bush acus贸 a las Fuerzas de Defensa de haber agredido a un teniente de la marina y de manosear su esposa, detenidos cuando rondaban por el Cuartel Central a la hora del incidente citado. Sin embargo, la Direcci贸n de Relaciones P煤blicas de la instituci贸n neg贸 p煤blicamente al d铆a siguiente haber arrestado a la pareja.. Pero el ‘incidente’ sirvi贸 para enardecer a la opini贸n p煤blica en Estados Unidos y el extranjero en contra de Noriega.
El presidente Bush dijo que ‘este presidente’ no iba a tolerar el atropello a ciudadanos norteamericanos, mucho menos amenazas a mujeres norteamericanas. Sin embargo, ‘este presidente’ (Chomsky dixit) no hizo ni dijo absolutamente nada cuando varias monjas norteamericanas fueron violadas y asesinadas meses antes en El Salvador o cuando una monja norteamericana (Diana Ortiz), pocas semanas antes de la invasi贸n a Panam谩, fue secuestrada, torturada y violada por la polic铆a guatemalteca. ‘Este presidente’ tampoco protest贸 cuando, el 1′ de enero de 1990 (a s贸lo 10 d铆as de la invasi贸n) dos monjas norteamericanas fueron asesinadas por terroristas organizados por Estados Unidos en Nicaragua, etc., etc.
Las maniobras psicol贸gicas ejecutadas en Panam谩 bajo los servicios de inteligencia norteamericanos fueron exitosas. Una semana despu茅s de la invasi贸n, ‘los militares norteamericanos enviaron a cientos de especialistas en guerra psicol贸gica a Panam谩 ‘para difundir mensajes de propaganda pronorteamericana por todo el pa铆s’ en una campa帽a para ‘reforzar la imagen de los Estados Unidos’ y ‘para imprimir la influencia norteamericana en casi todas las fases del nuevo gobierno’, informa la prensa. ‘Estos muchachos son…muy sofisticados en los aspectos psicol贸gicos de la guerra-dijo un oficial del ej茅rcito. Trabajan en propaganda.’
Mordaza a la prensa nacional e internacional
Contrario a Vietnam, la prensa internacional (la de Estados Unidos en particular) no estuvo presente en el escenario porque no se les permiti贸. Los periodistas fueron retenidos en el Comando Sur en Quarry Heights, y solamente cuando todo hubo terminado y luego de borrar las huellas m谩s importantes de la carnicer铆a, se les llev贸 en recorridos guiados. Ello impidi贸 que el mundo conociera los cr铆menes de guerra y otras atrocidades cometidas por las tropas norteamericanas. La prohibici贸n de la prensa internacional fue ordenada por el Secretario de Defensa, Dick Cheney, en violaci贸n de reglamentos del Pent谩gono y la Constituci贸n, por considerar contraproducente su presencia en campos de ‘batalla’ (ecos de Vietnam). Cheney, candidato a la vicepresidencia bajo el joven George Bush, se opuso y se opone a la desclasificaci贸n de documentos secretos sobre operaciones militares. 驴Por qu茅 ser谩?
Cr铆menes de guerra
Consid茅rese, por ejemplo, que Estados Unidos bombarde贸 谩reas densamente pobladas en medio de la oscuridad; que sus tropas combatieron y dispararon indiscriminadamente la mayor parte de las veces; que los aviones erraron frecuentemente sus blancos (los F-117, por ejemplo) y destruyeron objetivos civiles; que miles de residencias fueron incendiadas por militares de Estados Unidos. A ra铆z de la inexperiencia de muchos soldados j贸venes y de la decisi贸n tomada por el general Maxwell Thurmann (el ‘loco Max’, apodo de Vietnam), quien no escatim贸 v铆ctimas inocentes, miles de paname帽os no combatientes sucumbieron: miles de muertos y heridos, muchos de cuyos cad谩veres fueron destruidos y desaparecidos para borrar evidencias. Thurman segu铆a 贸rdenes de otro enloquecido general: Colin Powell, Jefe de la Junta de Jefes de Estado Mayor, cuyos criterios operativos ordenaban sobresaturar con incomparables fuerzas al peque帽o Panam谩, ordenando arrasar con una capacidad para sobrematar (’overkill’) al enemigo. Colin Powell es el candidato para la Secretar铆a de Estado si gana el joven y analfabeto George W. Bush.
Las fuerzas norteamericanas penetraron en el principal hospital del pa铆s –el Santo Tom谩s– adonde fueron llevadas cientos de v铆ctimas; tomaron control de todas sus, prohibiendo la entrada de algunos m茅dicos por razones pol铆ticas y maltratando a otros; retiraron del hospital todos los registros existentes, por lo que no se sabe a ciencia cierta cu谩ntos ni c贸mo murieron y cu谩ntos quedaron heridos, como tampoco el tipo de armas o municiones utilizadas. La inmensa mayor铆a de las v铆ctimas la constitu铆an civiles inocentes que no participaban en los combates. Quemados, heridos, cortados, destrozados, carbonizados, muchas murieron v铆ctimas de la barbarie del ej茅rcito m谩s poderoso de la Tierra.
Asesinatos perpetrados por militares de EEUU
Pero existen suficientes testimonios en libros publicados en Panam谩 y otros pa铆ses que demuestran no s贸lo c贸mo murieron combatientes y civiles inocentes sino que, adem谩s, acusan a las fuerzas norteamericanas de cometer cr铆menes de guerra. Dichas publicaciones nos indican que dichas fuerzas:
1. Mataron a muchos civiles inocentes en sus residencias.
2. Mataron a muchos civiles inocentes por la espalda, mientras descend铆an de sus casas en medio de la oscuridad.
3. Mataron y remataron a miembros de las Fuerzas de Defensa y de los Batallones de la Dignidad que hab铆an sido heridos previamente.
4. Impidieron brindar asistencia m茅dica a los heridos en las calles y residencias, dej谩ndolos morir sin remedio.
5. Mataron a heridos que recib铆an atenci贸n m茅dica en hospitales, cl铆nicas y centros.
6. Mataron a prisioneros de guerra dentro de centros de retenci贸n.
7. Mataron a combatientes que ya se hab铆an rendido, con las manos en alto, luego de d谩rseles garant铆a de respetarles la vida.
8. Mataron a muchos civiles inocentes, atrapados en sus autos, que fueron aplastados por tanques y tanquetas de las fuerzas invasoras.
9. Mataron a muchos soldados y polic铆as mientras dorm铆an y que no presentaron combate, sin d谩rseles oportunidad de rendirse.
10. Mataron a mujeres despu茅s de violarlas.
11. Mataron a muchas personas por simple sospecha o nerviosismo.
12. Mataron a muchas personas dentro de sus autos porque se salieron de la fila en los retenes; porque los agresores se pusieron nerviosos; porque tuvieron ‘problemas de comunicaci贸n’; porque no hicieron un alto o no cumplieron 贸rdenes ‘en ingl茅s’.
13. Mataron a muchas personas por ‘error’ o por simples ganas de matar, sin explicaci贸n ni justificaci贸n.
14. Maltrataron, golpearon y torturaron a prisioneros de guerra.
A los anteriores asesinatos, considerados como los m谩s graves cr铆menes de guerra seg煤n los tratados internacionales, habr铆a que a帽adir otros que tampoco son justificables ni perdonables. Los hechos demuestran que las fuerzas invasoras destruyeron miles de viviendas de gente humilde, que qued贸 en total desamparo. Cientos de personas sufren a煤n severos traumas psicol贸gicos y fisiol贸gicos que las han inhabilitado, al punto de que quedaron incapacitadas. Muchos embarazos fueron malogrados. Miles de hijos de las v铆ctimas sufren el s铆ndrome de la desintegraci贸n familiar por la desaparici贸n de quienes constitu铆an el sustento en el hogar y muchos son ahora delincuentes por esa raz贸n.
Las fuerzas invasoras destruyeron numerosos edificios e instalaciones civiles y equipos pertenecientes al Estado y al pueblo paname帽os, cuyo valor alcanza quiz谩s miles de millones de d贸lares. Las fuerzas invasoras se llevaron valiosos botines de guerra, desde las armas y equipos de las Fuerzas de Defensa-muchos de estos nuevos-hasta las armas del ‘P铆a Vesta’ y las computadoras del G-2 de esta instituci贸n. Las fuerzas invasoras incautaron miles de cajas llenas de documentos. Saquearon muchas riquezas del pa铆s, como piezas arqueol贸gicas irremplazables, joyas precolombinas, tesoros art铆sticos. Se llevaron la primera bandera nacional. Existen testimonios de personas a quienes las tropas norteamericanas despojaron de joyas, dinero y pertenencias de todo tipo, aparte de que les dejaron enormes cuentas en llamadas de larga distancia a Estados Unidos.
Miles de personas no combatientes fueron arrestadas y retenidas en campos de concentraci贸n durante largos per铆odos de tiempo tan s贸lo por el hecho de pertenecer al partido pol铆tico gobernante, por ser funcionarios del gobierno, por simple sospecha o necesidad de prevenci贸n o por puro terrorismo de Estado, sin que hubiesen formalmente cargos contra estas personas.
Todos los medios de comunicaci贸n (prensa, radio y televisi贸n) –salvo los colaboradores– fueron intervenidos por las fuerzas invasoras y sometidas a estricta censura, y la totalidad del pa铆s fue sometida a un r茅gimen de ocupaci贸n violatorio del Derecho Internacional.
Las fuerzas norteamericanas cercaron las embajadas de Cuba y Libia y penetraron en la residencia del embajador de Nicaragua; atropellaron a diplom谩ticos de esos pa铆ses, en flagrante violaci贸n de la inmunidad diplom谩tica y el derecho de asilo.
Nuevo gobierno toma posesi贸n en una base gringa
Un gobierno, integrado por la oposici贸n a Noriega y que reclam贸 el poder, fue juramentado en una base militar norteamericana horas antes del inicio de la invasi贸n. Dicho r茅gimen de facto fue instalado y protegido por varios a帽os por las fuerzas invasoras, a pesar de que todo ello constitu铆a una descarada violaci贸n de la Carta de la Organizaci贸n de Estados Americanos (O.E.A.), de la Organizaci贸n de las Naciones Unidas (ONU) y del Derecho Internacional.
A ra铆z de la agresi贸n, tanto la O.E.A. como la Asamblea General de la ONU condenaron la invasi贸n e instaron a las fuerzas de Estados Unidos a retirarse de Panam谩 inmediatamente, lo cual, por supuesto, no ocurri贸, y urgieron a los paname帽os a ponerse de acuerdo para llamar a nuevas elecciones bajo supervisi贸n internacional, lo que, por supuesto, tampoco se llev贸 a cabo por la prepotencia del gobierno de Estados Unidos. Inglaterra y Canad谩 votaron a favor de la invasi贸n, y otros tantos se abstuvieron. En el Consejo de Seguridad, la resoluci贸n que condenaba la invasi贸n recibi贸 el triple veto de E.U., Inglaterra y Francia (miembros de la OTAN). El Salvador fue el 煤nico pa铆s de Latinoam茅rica que vot贸 en contra de la resoluci贸n que condenaba la invasi贸n. 驴Por qu茅 habra sido?
Haciendo gala de su control sobre los medios de comunicaci贸n internacionales, Estados Unidos propal贸 la versi贸n de que no hubo muchas v铆ctimas inocentes ni da帽os colaterales que lamentar. Se captur贸 a Noriega y con ello-dijeron–se dio un golpe certero a los narcotraficantes. Pero, el narcotr谩fico aument贸, al igual que el consumo del drogas il铆citas en Panam谩.
Durante los dos a帽os que dur贸 el estado de ocupaci贸n, ocurrieron muchos incidentes violatorios de los derechos humanos de la poblaci贸n y aument贸 el tr谩fico y el consumo de drogas en Panam谩, que era mucho menor antes. Noriega fue condenado a 40 a帽os de prisi贸n luego de un juicio ilegal en muchos aspectos que careci贸 de evidencias s贸lidas. Carlos Lehder, quien declar贸 contra Noriega a cambio de una reducci贸n en su pena, despu茅s se retract贸 admitiendo que hab铆a mentido. Ricardo Bilonick, el ‘testigo dinamita’ que dec铆an tener los fiscales contra Noriega, lo consiguieron mediante un trato con el Cartel de Cali, que primeramente amenaz贸 a Bilonick y luego lo compr贸 por cientos de miles de d贸lares a cambio de un ‘favor’ que Estados Unidos le hizo a dicho Cartel.
En agosto de 2000, los capos del Cartel de Medell铆n declararon en Colombia que Noriega realmente nunca permiti贸 el uso de Panam谩 como puente del narcotr谩fico, aunque s铆 toler贸 el lavado de dinero, contradiciendo la propaganda de guerra y las acusaciones de Estados Unidos.
En la invasi贸n hubo muchas m谩s v铆ctimas que en la Plaza de Tiennamen y que en el derrocamiento de Ceausescu en Rumania. Sin embargo, mientras miles de paname帽os mor铆an y el resto ve铆a la destrucci贸n de su soberan铆a y de su pa铆s, ninguno de los cr铆menes cometidos por la m谩s grande ‘democracia’ del mundo en Panam谩 aparecieron en las pantallas de los televisores del ‘mundo libre’, concentrados en las ‘atrocidades’ de ‘tiranos comunistas’!
Como fruto de la invasi贸n, Jap贸n disminuy贸 su presencia bancaria y financiera y sus inversiones en Panam谩 de manera dr谩stica, y su influencia en la Comisi贸n Tripartita para el Estudio de las Alternativas al Canal decreci贸 de manera significativa. En la d茅cada de los noventa no se ha mencionado la participaci贸n de Jap贸n en el nuevo Canal.
Perspectivas, once a帽os despu茅s
La decisi贸n de desestabilizar a Panam谩 data de fines de 1985, pero la orden fue dada en el Consejo de Seguridad Nacional norteamericano en la primera semana de abril de 1986. Tanto las agresiones e intervenciones anteriores al 20 de diciembre como la invasi贸n de esta fecha no han sido castigadas como lo exigen la Carta de las Naciones Unidas, tratados internacionales que rigen la materia y el Derecho Internacional, y han quedado impunes, a pesar de que Estados Unidos es responsable de numerosos cr铆menes de guerra y debe indemnizar a Panam谩 por la totalidad de los da帽os.
Ning煤n gobierno ‘paname帽o’ ha tenido siquiera el inter茅s de crear una comisi贸n que investigue los diversos aspectos de la invasi贸n. No sabemos cu谩ntos muertos, heridos y desaparecidos ocasion贸 la invasi贸n. No ha habido una reclamaci贸n oficial al gobierno de Estados Unidos por la destrucci贸n de la econom铆a y de propiedad nacional y estatal, mucho menos por las v铆ctimas. Ni siquiera se han atrevido a declarar el 20 de diciembre como D铆a de Duelo Nacional. Ninguno de los partidos pol铆ticos ha querido arriesgar su futuro revolviendo este tema, pero este hecho vergonzoso significa que los partidos y sus l铆deres no representan ni defienden a la naci贸n paname帽a. Exijamos, pues, la constituci贸n de una Comisi贸n de Investigaci贸n sobre la Invasi贸n a Panam谩 y una Comisi贸n de Reclamaciones al gobierno de Estados Unidos que determine la responsabilidad legal y la cuant铆a financiera de la indemnizaci贸n.
Al parecer, la clase pol铆tica paname帽a carece de decoro. ‘Ver un crimen en silencio es cometerlo,’ dijo Jos茅 Mart铆.
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He publicado este art铆culo porque creo que es el tipo de informaci贸n que todo paname帽o deber铆a conocer y evaluar por s铆 mismo. Espero sus comentarios.
No me ha parecido ni bonito ni gracioso.
Qu茅 l谩stima que la mayor铆a de nuestras buenas ideas sean para el beneficio de otros. Hoy estuve escuchando en la televisi贸n una noticia (era en medcom as铆 que llamemosle “noticia”), que informaba acerca de lo maravilloso que es para la Rep煤blica de Panam谩 y para su progreso como naci贸n, el proyecto de la cinta costera.
Aparentemente este proyecto no era beneficioso hace 20 贸 10 a帽os. Hace unos 5 a帽os era m谩s o menos interesante, y ahora que ya se le ha vendido casi toda la costa a los extranjeros, entonces sucede que es maravillosamente importante y abrumadoramente imprescindible contar con este “espejismo” que o viene a cuenta de las necesidades de ninguna familia en Cerro Batea, o en las monta帽as de Tol茅, sino a mejorar la vista privilegiada de aquellos que en primer lugar, se la robaron al pueblo paname帽o hace tiempo.
Me da pena ver al Sr. Ministro, Colamarco, aparecer diciendo lo importante que es la cinta costera, cuando aqu铆 mismo en El Cangrejo, hay huecos en las calles que ya han apagado su d茅cima velita de cumplea帽os. Me da l谩stima ver a la indiferencia de los empresarios, que siguen orientando su mercadeo a los “nuevos residentes”, mientras que esta misma conducta sigue deteriorando la autoestima de todo un pueblo, que al fin y al cabo esta compuesto por m谩s Y MEJOR gente que cualquier horda de “BABY BOOMERS” de cualquier otra parte del mundo.
NO ME PARECE BONITO NI ME DA RISA que de pronto tantos millones de Balb贸as se destinen a un proyecto que es ornamental y comercial para unos cuantos en un 80%, y el resto para el beneficio de los que transitan la v铆a, que al fin y al cabo no son necesariamente el pueblo, ya que EL PUEBLO TODAVIA TIENE QUE ANDAR EN LOS PINCHES BUSES GRACIAS A QUE EL ESTADO EST脕 INVIRTIENDO TIEMPO EN UNA CINTA COSTERA.
L茅alo y Med铆telo. Hay un tiempo para cada cosa en la vida, dijo nuestro viejo hermano mayor. Si bien es cierto que hay un tiempo para arreglar la casa por fuera, REACCIONA, NO SEAS COCHINO, l铆mpiala primero por dentro!.
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